lunes, mayo 29, 2006

El post fascista/pesimista

Los muy pocos visitantes asiduos de este blog pueden dar fe de que no le he dedicado un solo post a la política. No es que no me importe el tema sino que me he dado cuenta de que las discusiones políticas que se llevan por este medio por lo general se degeneran hasta parecerse a aquellas que se llevan a cabo en foros como éste.
¿Será que Laura Acuña es una perra trepadora? ¿Será que Uribe es un paraco? Preguntas al parecer disímiles pero que terminan recibiendo el mismo tratamiento de tribuna lateral en los debates cibernéticos.
Sin embargo al ver el desarrollo de las campañas y las elecciones que acaban de pasar se me viene algo a la cabeza:
¿Será que el paradigma (palabra muy bonita pero que ya huele a cliché) de democracia como forma ideal de gobierno que se nos ha inculcado nunca ha sido tan ideal?
Hace unos tres o cuatro días le pregunté al celador de mi edificio por quién iba a votar en las elecciones de ayer. Su respuesta: Uribe. ¿Por qué? Porque es el que va a ganar.
Mi papá está desesperado porque la ley de garantías lo tiene en problemas al no permitirle contratar con el gobierno. La solucion: votar por Uribe para que no haya segunda vuelta y se acabe ese martirio.
Los jurados de votación que escrutaban cerca a la mesa de mi mamá estaban escandalizados porque no entendían cómo era posible que alguien votara por un tipo que hizo parte de una parodia sacrílega a la última cena. God forbid.
Todos estos vicios de forma (y tal vez de fondo) se repiten en toda elección democrática. Otro ejemplo: hasta hace unos 15 años el rector de la universidad pública más importante a nivel local, la Universidad Francisco de Paula Santander, se elegía a dedo por el gobernador del departamento. Esto, como es obvio, no concordaba con los ideales democráticos que pululan en los círculos académicos, pero de alguna forma funcionaba. La universidad marchaba como un todo hacia un norte más o menos definido. No había muchas divisiones, la ética académica se respetaba y por lo tanto la calidad de la educación se mantenía.
Pero llegó la democracia. Y los tamales, las camisetas, los bolígrafos las cervezas, los viáticos, los contratos, los puesticos, el reparto de cupos académicos, la cancelación de materias cuantas veces se le de la gana pero vote por mí, y demás atrocidades que convirtieron la que alguna vez fuera una respetable institución académica en un microcosmos representativo de la realidad política nacional. La universidad perdió su importancia y está siendo desplazada a pasos agigantados por la Universidad de Pamplona.
En fin, al principio me parecía que una forma de corregir los vicios del sistema democrático sería la implantación del voto restringido, permitiéndolo solo a las personas que demostraran cierta capacidad de análisis (a riesgo de sonar fascista), pero luego me acordé de la situación que padece la universidad y me di cuenta que aun las mentes más capaces son muy susceptibles de perder su independencia.
¿Qué queda? Pues la elección a dedo hecha por un observador externo, capaz e imparcial (respetando con fervor estas tres condiciones). Esto podría ser posible en procesos democráticos a pequeña escala tales como el mencionado arriba e incluso en elecciones ejecutivas de caracter local o regional pero nunca en unas elecciones nacionales. En este último caso, como es obvio, el observador externo estaría por fuera del país, lo que violaría la soberanía, y la imparcialidad sería imposible de obtener en un mundo regido por los intereses económicos transnacionales.
En resumen, la democracia como está no sirve y sus alternativas tampoco.
Buenas noches y dulces sueños.
Como no tuve acceso a un pc durante mucho tiempo, me fue imposible precisar quién fue el visitante 5000. Qué pena, no hay premio

3 Comments:

Blogger PALOMO said...

Y repetimos mi querido Panqueva. Pero cada país tiene el gobernante que se merece. En fin una lágrima, otra más por ese país que se convierte en un fervoroso olor a sancocho en mi pecho y nada más.
Un abrazo Dieguin.

2:40 p. m.  
Blogger MR BRIGHTSIDE said...

Ah pero cuando un "observador imparcial externo" designa a dedo, nadie garantiza que no hayan favores o influencias políticas de por medio. En un país como Colombia más todavía.

Hace poco me pasó algo que me hizo cuestionar la dedocracia por lo mismo, Álvaro Uribe designó a dedo (sin tener nada que ver en el proceso) por medio de la ministra de educación a un tipo como rector de la UIS, luego de que mi jefe los triplicara a todos en la consulta de opinión (en la que participan profesores, alumnos y trabajadores). Todo porque el rector designado había colaborado con dineritos para su campaña.

Y ahora me pone usted a pensar, que si no fuera a dedo, llegarían las camisetas (que de hecho las hubo y las usé), los volantes (que de hecho los hubo y los repartí) y las promesas mediocres (que doy fé de que no las hubo), y la politiquería, y sería una mierda también.

Entonces se me ocurre que el cliché aquel no podría ser más adecuado al caso.

Aparte, le cuento que X3 es MUY buena, pero no mejor que la 2. Hay MUCHAS inconsistencias, pero de todas formas son los XMen y la película me hizo orinar varias veces.

Como va la salud?

Saludos, por fin escribió ole...

9:02 a. m.  
Blogger no a los cerebritos lavados said...

no es que nuestra democracia no sirva..... NINGUNA SIRVE.... por la sencilla razón que somos humanos......

posdta: si me parece una perra trepadora
Uribe SI ES paraco.


saludos

1:34 p. m.  

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