lunes, septiembre 12, 2005

The Little Engine That Could

Estoy viendo que oficialmente en este momento ya es lunes. Esto quiere decir que durante el transcurso de las próximas 12 horas debo elaborar las listas de clase de mis dos grupos de mañana, calificar los parciales de los estudiantes que los componen, registrar la frecuencia de sus asistencias a clase (sí, soy un profesor que pasa lista) y de alguna forma, dormir. Sin embargo, estoy sentado en frente del computador escribiendo una entrada de blog que muy poca gente leerá. Hago esto, claro, para poder demostrarme a mí mismo que de alguna forma puedo ser constante en alguna de mis actividades (ya he mencionado en posts pasados que tengo graves problemas de pereza y falta de perseverancia).
Hablando de mi falta de perseverancia, debo informarles que he iniciado una nueva actividad, que espero no sea añadida a mi larga lista de abandonos. Mi nueva vícitma es el aeromodelismo. Para los que no saben, el aeromodelismo consiste en volar avioncitos hechos de balso con un control remoto. O para los que ya conocen el cuento, es una manera en que los hombres ya maduros pueden sentirse como niños gastando grandes sumas de dinero. Ya que entre hombres "maduros" es muy fácil herir sensibilidades, espero que ninguno de mis nuevos compañeros de aviación esté leyendo esto. Podrían pensar que les estoy diciendo viejos.
Un kit completo de aeromodelismo comprende varias cosas:
  • El avión como tal, que consiste en un armazón de balso forrado en un plástico especial.
  • El motor, la hélice y el tanque (esto si hablamos de aviones que usan combustible pues también los hay eléctricos, pero eso es harina de otro costal que no he probado).
  • El radio control con su recibidor y los pequeños dispositivos que se implantan en el fuselaje para poder cumplir las órdenes impartidas por el piloto.

Hablando de precios, el avión no se baja de $200000, el motor y demás valen por lo menos otros $300000 y el radio control cuesta alrededor de medio millon de pesos. En total, la inversión mínima para empezar es de alrededor de un millón de pesos (para mis querídismos lectores internacionales, esto es alrededor de 420 USD). Para mí esto implica una inversión muy grande, así que si me decido a meterme de lleno no me podré salir tan fácilmente. ¡Vaya reto! Esto es como una mafia: se entra pero no se sale. Para ilustrar la comparación, hoy fui a la casa del más "maduro" de los aeromodelistas Cucuteños, el cual lleva 35 años en el cuento, y vi que dicho "jefe" (o "duro", como quieran) tenía por lo menos 25 avioncitos. Todo un arsenal.

El lugar en donde se hace ésto aquí en Cúcuta es la zona más alejada del Club Tennis, después de cruzar el río. El paisaje en ese lugar es muy hermoso. Hay pájaros de todas las formas y colores, ardillas, árboles y unos atardeceres de postal.

Por hoy no hay más sobre aeromodelismo.

Originalmente iba a escribir sobre mis confusas tendencias políticas, las cuales pueden ser catalogadas como derechoizquierdistas. Me había inspirado después de ver un cortrometaje sobre el infame golpe de estado contra Salvador Allende en 1973, que aunque sea por un momento, me hizo bajar la guardia y sacó a flote mi muy escondida conciencia social (está escondida, pero creanme que existe realmente). Desgraciadamente no escribí en ese instante y ya volví a mi habitual fachada de apatía y cinismo radical. Sin embargo, en ese momento oí una frase atribuída a San Agustín que debo reproducir aquí:

"La esperanza tiene dos bellas hijas. Ira y Valor. Ira por como son las cosas, y el Valor para cambiarlas"

O en Inglés, que suena mejor:

“Hope has two beautiful children: Anger and Courage. Anger at the way things are and courage to see that things do not remain the way they are”.

Conociéndome como me conozo, sé que voy a terminar de calificar 5 minutos antes de mi clase.

Buenas noches y dulces sueños.

Diego

Sugerencias para el título del blog por favor.

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